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Importancia de las Horas de Sueño para Bebés y Niños

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Durante la Infancia.

Durante las tres o cuatro semanas después del nacimiento, el bebé duerme casi todo el tiempo, y por lo general, sólo se despierta para satisfacer sus demandas de hambre.

Sin embargo, cada intervalo de vigilia se hace más larga, por lo que el bebé duerme con menos frecuencia, pero por períodos cada vez más largos.

A medida que esto empieza a suceder, es muy importante empezar a inducir la regularidad en sus horas del sueño, porque de lo contrario, el bebé dormirá demasiado durante el día y estará inquieto y perturbado durante la noche.

Cuando el bebé crece deberás empezar a crear rutinas de sueño, empezando por dormir una hora durante la mañana, una o dos horas después del almuerzo y dormir durante toda la noche.

Si lo pones a dormir en un periodo posterior a estas jornadas, invariablemente le causarás una mala noche.

Siempre es recomendable que al principio el bebé duerma con su madre. Esto se debe a que, la baja temperatura del bebé requiere generar calor, por lo que estar al lado de un adulto le ayudará a regular su temperatura.

Cuando han trascurrido seis semanas, y si el bebé es saludable, ya puede dormir solito en su cuna.

Ten presente que debes tener cuidado con la cantidad de ropa de cama y juguetes que hay en la habitación.

 

También debes evitar que la cuna esté expuesta a corrientes de aire frío, para evitar problemas de salud con tu bebé.

Durante la Infancia.

Hasta el tercer o cuarto año, el niño puede dormir una hora después del almuerzo.

A medida que el niño crece dejará de lado este tipo de rutinas de sueño.

Es una buena recomendación, enviar a dormir a tu niño entre las siete y ocho de la noche, de esta manera tendrá un sueño más reparador, y además, se empiezan a prevenir así algunos problemas de salud y comportamiento que se pueden llegar a presentar en el futuro a causa de la falta de sueño.

Lo más importante aquí es que el niño pueda dormir el tiempo suficiente sin que nada lo perturbe para tener un buen descanso.

Los bebés pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo. Mientras que los niños duermen de 12 a 14 horas. En la juventud, una tercera parte de las 24 horas se gasta en el sueño; mientras que, en la edad avanzada, muchos adultos mayores no pasan más de cuatro a seis horas durmiendo.

Enseñar a tus hijos a levantarse temprano cada día, te ayudará a promover su salud mental y corporal no solo en esta etapa de su vida sino para el resto de ella.

Ten presente que un niño nunca deberá ser despertado súbitamente de su sueño, esto hace que se excite el cerebro y se acelere la acción del corazón. Si esto se repite a menudo, las consecuencias en el futuro serán graves.

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